miércoles, 30 de agosto de 2017

CÁLCULOS RENALES, DOLOROSAMENTE COMUNES

CÁLCULOS RENALES, DOLOROSAMENTE COMUNES

         Los cálculos renales, también llamados piedras en el riñón, es una pieza de material sólido que se forma en el interior del riñón a partir de las sustancias eliminadas por la orina. Son masas sólidas compuestas de pequeños cristales, los que se pueden presentar en solitario o en grupo al mismo tiempo en el riñón o en el uréter.
Estas piedras pueden permanecer en el riñón o moverse y viajar hacia el exterior por el tracto urinario. Uno pequeño puede ser eliminado del organismo sin producir grandes molestias. Un cálculo grande, en cambio, puede bloquear el uréter, la vejiga o la uretra, impidiendo el flujo de orina y producir un dolor muy intenso.

Los pacientes con piedras en el riñón normalmente acuden al médico por el dolor en la espalda que sufren o por la aparición de sangre en la orina. El especialista preguntará al paciente sobre el historial médico familiar y realizará una exploración física. Los cálculos renales pueden ser tan pequeños como un grano de arena o tan grandes como una perla, pueden ser lisos y redondeados, o  ser especialmente puntiagudos; generalmente son marrones o amarillentos. 

Tipos de cálculos 

Existen diferentes tipos de cálculos renales, uno de los más comunes son los de calcio y ocurren con mayor frecuencia en los hombres entre los 20 a 30 años de edad. El calcio puede combinarse con otras sustancias por ejemplo, el oxalato el que está presente en ciertos alimentos como las espinacas y se encuentra también en los suplementos de vitamina C, además las enfermedades del intestino delgado aumentan el riesgo de formación de este tipo de cálculos.
El cálculo de estruvita puede formarse tras una infección del tracto urinario. Estos cálculos contienen magnesio, un mineral, y amoniaco, un producto de desecho, pueden crecer mucho y obstruir el riñón, los uréteres o la vejiga.
El cálculo de ácido úrico el que se forma cuando existe demasiado ácido en la orina. Las personas con cálculos de ácido úrico suelen tener que reducir su consumo de carne, son más comunes en los hombres que en las mujeres. Pueden ocurrir con gota y quimioterapia
Los cálculos de cistina son raros. La cistina es un aminoácido, “un ladrillo” para formar las proteínas de los músculos, nervios y otras partes del organismo. Los cálculos de cistina suelen aparecer en miembros de la misma familia. Afecta tanto a hombres como a mujeres.
¿Cuáles son los síntomas y cuándo contactar al médico?
•             Si presenta dolor intenso en la espalda o el costado que no desaparece
•        Sangre en la orina
•        Fiebre y escalofríos
•        Vómitos
•        Orina que despide mal olor o luce turbia
•        Sensación de ardor al orinar
Si le han diagnosticado un bloqueo debido a un cálculo, se debe confirmar su expulsión ya sea atrapándolo en un filtro durante la micción o con una radiografía de seguimiento.

Diagnóstico y exámenes
El diagnóstico de litiasis urinaria, se hace en base a los síntomas, el análisis urológico y algunos exámenes básicos de laboratorio (calcio sérico, ácido úrico, etcétera). Se confirman con la ayuda de imágenes diagnósticas, siendo las principales las que a continuación se detallan:
Análisis urológico
Son una serie de análisis microscópicos de la orina y la sangre. El hallazgo principal es la hematuria (sangre en la orina). También pueden detectar pequeños cristales o altas concentraciones de sustancias que favorecen la producción de cálculos (calcio, ácido úrico, cisteína y otras). También se detectará si existe una infección.

Radiografía simple de abdomen
Permite distinguir la presencia de cálculos radioopacos (visibles en radiografías habituales, como son los de calcio y de estruvita) situados a lo largo del tracto urinario. Es importante localizar exactamente el cálculo y determinar su tamaño, cosa que se consigue con los estudios radiográficos.

Urografía endovenosa (pielograma intravenoso)
Es una radiografía especial con contraste en la que se inyecta sustancia radioopaca en el interior de una vena; dicha sustancia llega a los riñones y dibuja el contorno de los cálculos de ácido úrico, para que pueda verse en una radiografía.

Urografía retrógrada
Es similar a la anterior, pero en este caso la sustancia radioopaca se introduce en las vías urinarias a través de la uretra.

Ecografía abdominal
Es la imagen que se forma mediante los ecos recibidos tras aplicar sonidos imperceptibles en la zona de estudio. Este tipo de ecografía es el examen no invasivo más utilizado en la actualidad, ya que permite confirmar o descartar la obstrucción a nivel renal y diferenciar defectos de llenado, como tumores o coágulos.

Tomografía axial computarizada
Es una radiografía múltiple que permite la obtención de imágenes tridimensionales y de gran definición de la zona de estudio. Es útil para la identificación de cálculos levemente radioopacos.

El tratamiento
Hasta hace algunos años atrás, la única opción para eliminar los cálculos renales que no eran expulsados del organismo a través de la orina, era la intervención quirúrgica. Actualmente, la medicina dispone de nuevas formas de extracción de los cálculos renales:
Ondas de choque: Estas ondas de choque son producidas por una máquina y dirigidas directamente sobre el cálculo renal. Estas ondas rompen un cálculo grande en trozos más pequeños que pueden ser eliminados a través de la orina. Existen dos tipos de equipos de ondas de choque: uno en el que el paciente está sentado en el interior de una bañera con agua y otro en el que el paciente descansa sobre una camilla. El nombre completo de este método es “litotricia extracorpórea por ondas de choque”, ya que litotricia, proviene del griego y significa “romper las piedras”.
Cirugía: El método quirúrgico actual consiste en la realización de un pequeño corte en la espalda del paciente y la creación de un estrecho túnel a través de la piel y el riñón hasta llegar al cálculo. Con un instrumento especial insertado a través del túnel, se localiza y se extrae el cálculo. El nombre técnico de este método quirúrgico es nefrolitotomía percutánea.

Ureteroscopia: El ureteroscopio es un fino instrumento que se inserta por la uretra del paciente, se introduce en la vejiga y de allí a través del uréter en el que se encuentra el cálculo. El ureteroscopio tiene una pequeña cámara que permite ver el cálculo, asimismo, por el interior del ureteroscopio se puede introducir un dispositivo tipo jaula para coger el cálculo y extraerlo, u otro dispositivo para destruir el cálculo.
La prevención y el autocuidado
         Es necesario beber más agua, a lo menos 12 vasos los que corresponden a unos dos litros y medio diariamente, esto ayuda a eliminar más rápidamente las sustancias que se acumulen y que acaban produciendo cálculos renales.
        
Beber más líquidos, en particular zumos, sopas, caldos e infusiones entre otros limitando  la ingesta de café, té y bebidas de cola.

Si los cálculos son de ácido úrico, hay que limitar la ingesta de carne, ya que su digestión produce ácido úrico. Estos últimos y los de calcio pueden beneficiarse de un tratamiento médico específico para evitar su formación en el riñón.

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